El 29 de julio del año 2000, la Asociación Canadiense de Trabajadores Sociales patrocinó un simposio de un día sobre VIH/SIDA, el cual se realizó conjuntamente con la Conferencia Internacional de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales y de la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social, en Montreal, Canadá. En el simposio participaron trabajadores sociales de 32 países, y su objetivo fue llamar a la acción a los trabajadores sociales del mundo en lo concerniente al VIH/SIDA. El resultado fue este Manifiesto.
Nos adentramos ya en el tercer decenio de la epidemia mundial de SIDA y los trabajadores sociales deploramos que millones de personas estén infectadas con el VIH/SIDA, y que no se haga lo suficiente para proteger su salud y para detener la propagación de esta enfermedad, la cual es prevenible.
El SIDA no reconoce barreras sociales, raciales o culturales. Sin embargo, la tasa de infección aumenta especialmente entre los pobres, entre los que han sido privados de sus derechos y entre aquellos que luchan en contra de la desigualdad y la opresión.
Durante el transcurso de la epidemia de SIDA, la gente infectada con el VIH/SIDA ha mostrado, en todo el mundo, un compromiso con la acción comunitaria. Ellos no han actuado individualmente. A menudo, los trabajadores sociales han provisto el liderazgo y el apoyo necesarios para movilizar a la comunidad en su lucha contra el SIDA. Juntos, han mostrado una resolución inquebrantable para trabajar por el logro de la salud, para enrolar abiertamente a las comunidades y para afirmar y proteger los derechos humanos fundamentales. Esta acción es un potente recordatorio del deber de compasión que nos une a todos.
Los trabajadores sociales están comprometidos con los principios de justicia social. Tenemos la "responsabilidad de dedicar nuestro conocimiento objetivo y disciplinado y nuestra habilidad, a ayudar a los individuos, grupos, comunidades o sociedades en el desarrollo y la solución de los conflictos personales y de la sociedad". Los principios de la profesión indican explícitamente que debemos trabajar sin fijarnos en cual sea el género, edad, incapacidad, color, clase social, raza, religión, lenguaje, ideas políticas u orientación sexual de los individuos. Estamos obligados a mantener los principios de privacidad, confidencialidad y uso responsable de la información, aunque la legislación del país esté en conflicto con estos principios. No deberemos realizar ningún trabajo que sea inconsistente con estos valores fundamentales y en ninguna parte trabajaremos en beneficio de individuos, grupos, fuerzas políticas o estructuras de poder que subyuguen a otros seres humanos por medio del terrorismo, la tortura u otros medios brutales.
A través de su alcance penetrante y global, el SIDA presenta diferentes desafíos donde sea que aparezca. Con la intención de prevenir que el VIH/SIDA se siga propagando aún más y de promover la salud, nuestro planteamiento supone una sucesión continua de atención - educación sexual y psico-social, análisis de laboratorio adecuados, medios profilácticos de prevención, consejo profesional, apoyo, cuidado y tratamiento.
Este Manifiesto es un llamado a la acción a los trabajadores sociales y profesores de trabajo social, en cualquier punto del camino crítico que requiera nuestra atención, ya sea a nivel local, nacional o internacional. Desde la tarea más básica hasta abogar por los derechos fundamentales, a través de la promoción de políticas sociales y de salud efectivas y sensibles, hasta abogar por protocolos justos y equitativos para investigación y colaboración; hay mucho trabajo que hacer desde ahora hasta Zimbabwe 2002. Derechos humanos, educación en trabajo social, políticas sociales y de salud, investigación y colaboración - todos estos temas se relacionan unos con otros. Sirva esto como catalizador para engrandecer nuestra acción y como hito con respecto al cual podamos ser medidos.
Los trabajadores sociales y los educadores en trabajo social, reunidos el 29 de julio del año 2000, en Montreal, Québec, Canadá, en el Simposio sobre VIH/SIDA de la Asociación Canadiense de Trabajadores Sociales, realizado conjuntamente con la Conferencia Internacional de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales y la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social.
SOLEMNEMENTE DECLARAMOS
- Que la epidemia mundial de VIH/SIDA y sus implicaciones psico-sociales, médicas, legales y económicas sean prioritarias para los trabajadores sociales y educadores en trabajo social de todo el mundo.
- Que los trabajadores sociales y educadores de trabajo social aboguen enérgicamente por políticas sociales y de salud que estén basadas en la dignidad de las personas con VIH/SIDA y a las comunidades en que éstas vivan.
- Que los trabajadores sociales y las escuelas de trabajo social promuevan una secuencia continua de atención profesional que esté basada en el entendimiento crítico de los determinantes de la salud, así como enfoques de la reducción de riesgo y daño culturalmente sensibles, incluyendo, pero no limitándose a, educación en prácticas sexuales más seguras e información efectiva del uso de drogas inyectables.
- Que los trabajadores sociales y los educadores de trabajo social se guíen por una clara percepción de que los temas de conocimiento, educación, investigación, tratamiento y atención profesional del sida, están intrínsecamente ligados con los temas de discriminación, pobreza, desempleo y bienestar físico, mental y social.
- Que nuestro deber es trabajar para erradicar los obstáculos que impidan una prevención efectiva de la transmisión del VIH, y que impidan proporcionar una atención profesional adecuada a aquellos afectados o infectados por el VIH/SIDA.
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Endorsed by the IFSW Officer's Committee Meeting, January 2001